El dique de Río Hondo
El embalse y su rol en el desarrollo turístico de la región.
Aunque el turismo termal de la zona nació antes de la existencia del embalse, la construcción del dique de Río Hondo sobre el río Dulce, finalizada a mediados del siglo XX, transformó para siempre la fisonomía de la región y amplió de manera decisiva su oferta turística.
El proyecto del dique respondía originalmente a necesidades de regulación hídrica y de generación de energía eléctrica para una provincia que buscaba modernizar su infraestructura productiva. Sin embargo, desde el momento mismo en que se formó el embalse, quedó claro que la obra tendría también un enorme impacto en el desarrollo turístico local: el espejo de agua se convirtió casi de inmediato en un atractivo en sí mismo, complementario a las fuentes termales que ya atraían visitantes desde hacía décadas.
La combinación de aguas termales y un embalse de gran escala resultó inédita para la oferta turística del interior argentino. Mientras las termas seguían convocando a quienes buscaban tratamientos de salud y descanso, el dique sumó actividades recreativas vinculadas a la náutica, la pesca deportiva y el paisajismo, diversificando el perfil de los visitantes que llegaban a la localidad y extendiendo la temporada turística más allá de los meses tradicionalmente asociados a los baños termales.
La presencia del embalse también modificó la trama urbana de Termas de Río Hondo. Se trazaron nuevas costaneras, se habilitaron miradores y espacios públicos orientados al paisaje del lago, y la actividad comercial y hotelera de la localidad se reorganizó parcialmente en función de esa nueva geografía. El edificio histórico del casino, ya instalado como hito urbano desde la década de 1930, pasó a convivir con este nuevo paisaje de agua, reforzando la identidad del destino como un lugar definido por sus aguas en más de un sentido.
Con el correr de las décadas, el dique se transformó en un elemento central de la identidad regional, al punto de aparecer habitualmente junto a las fuentes termales en el material de promoción turística de la provincia. Hoy, generaciones enteras de visitantes asocian a Termas de Río Hondo tanto con sus aguas minerales como con el paisaje del embalse, dos recursos naturales que, combinados, consolidaron a la localidad como uno de los destinos turísticos más reconocidos del Noroeste argentino.
Este capítulo, menos vinculado de forma directa al edificio del casino que las aguas termales en sí, es sin embargo clave para entender el contexto regional en el que ese edificio siguió funcionando y renovándose a lo largo del siglo XX. Podés ver esta historia en relación con el estado actual del destino.