Historia del edificio
La construcción e historia del edificio del casino como parte de la infraestructura social del turismo termal.
A medida que el turismo termal crecía, quedó claro que las fuentes de agua caliente por sí solas no alcanzaban para sostener a un público cada vez más numeroso y exigente. Hacían falta espacios cubiertos para las horas de calor, salones donde reunirse después de los baños y una infraestructura que diera a la localidad una imagen acorde con las ciudades balnearias que empezaban a popularizarse en otras provincias y países.
Fue en ese contexto que las autoridades provinciales impulsaron la construcción de un edificio de uso social pensado específicamente para acompañar la experiencia termal. El proyecto respondía a una lógica muy extendida en la época: dotar a los destinos de aguas de un edificio emblemático, con buena arquitectura, que funcionara como punto de encuentro, como atractivo turístico en sí mismo y como señal de modernidad frente al resto del país.
Los primeros planos y estudios de factibilidad datan de fines de la década de 1920, aunque la obra concreta se demoró por razones presupuestarias propias de una provincia con recursos limitados. Cuando finalmente se concretó la construcción, en la década de 1930, el edificio se planteó con una estética que combinaba elementos de la arquitectura ecléctica de la época con adaptaciones al clima cálido santiagueño: galerías, aberturas amplias y materiales pensados para resistir el calor extremo del verano del NOA.
La inauguración del edificio marcó un antes y un después para la localidad. De la noche a la mañana, Termas de Río Hondo pasó a contar con un espacio cubierto de gran escala que podía albergar actividades sociales, culturales y recreativas durante todo el año, sin depender exclusivamente del clima o de la temporada de baños. El edificio se transformó rápidamente en el ícono visual del pueblo, al punto de aparecer en postales, folletos turísticos y fotografías de la época que circulaban por buena parte del país.
Con el paso de las décadas, el edificio fue objeto de sucesivas remodelaciones, ampliaciones y cambios de uso, como suele ocurrir con los grandes edificios públicos de valor patrimonial. Distintas gestiones provinciales le dieron matices diferentes a su funcionamiento, pero su condición de hito arquitectónico y su rol como centro de la vida social termal se mantuvieron constantes a lo largo del tiempo.
La elección del sitio donde se levantó el edificio tampoco fue casual. Se buscó un terreno céntrico, con buena conexión hacia la estación de trenes y hacia las principales fuentes termales en explotación, de modo que los visitantes pudieran trasladarse a pie entre el alojamiento, los baños y el salón social sin mayores complicaciones. Esa decisión de trazado urbano explica, en buena medida, por qué el edificio terminó convirtiéndose en el centro simbólico del pueblo y no en una construcción periférica.
Hoy, el edificio es reconocido como parte del patrimonio histórico de Termas de Río Hondo, un testimonio construido de la época en que el turismo termal del NOA vivió su mayor expansión. En el mapa de las aguas podés recorrer, paso a paso, cómo se fueron superponiendo la historia del agua y la historia de este edificio a lo largo de casi un siglo.